viernes, 13 de marzo de 2009

OLVIDO


La soledad es como el frio del cortante acero
que penetra en el corazon y hiere el alma.
Yo no puedo vivir sola en este mundo artero,
necesito amar para encontrar la calma.
¡Mundo!, mundo ahito de lagunas insondables
donde el ser de cada cosa es un misterio,
y misterio casi todo a nuestro alcance,
como el ave, el pez, el espiritu, el viento...
Tu, Diosa, regidora de destinos,
que conduces las aguas por mil cauces,
no me dejes tan sola en el camino
y ayudame a encontrarle,
que es muy duro quedarse en el camino
sin que de mi se acuerde nadie.
Y si tras de sufrir tanta amargura
hallase el lucero de mi tarde,
no me lo quites, Diosa, por ventura,
que aunque mi amor por el comienza a nacer grande,
dolida estoy, como fragil criatura,
y si abusas del poder, te llamare cobarde.

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