domingo, 7 de diciembre de 2008

SUFRIR Y AMAR.


De mi lira las cuerdas dolidas
en recuerdos por ti a cantar van,
no te extrañe que falte armonía
a las notas que dan,
que mohosas estan mucho tiempo
sin un canto poder entonar
y preciso es que sean lamentos
de un triste penar.
No te extrañe que siempre al cantarte
el arpa me niegue su dulce sonar,
que es tu recuerdo el que, en vez de tristeza,
alegría me da.
Son delicias que juntos vivimos
las que infunden en mi este cariño,
son los recuerdos que yo nunca olvido
y no quiero olvidar.
Y siempre el cantarte son poemas
las que mi alma a la tuya le da.
No te importe, querida alma mia,
si tu resistes mas...
por que muy bueno amando tu eres,
por que sabes mis duelos contar,
y tu sabes que en fuertes quereres
sufrir es amar...

sábado, 6 de diciembre de 2008

ENCONTRARTE


Te conocí antes que el sol naciera,
te iluminó la luz de las estrellas.
Tus labios dijeron palabras bellas
haciendo que los mios sonrieran.
Tanto tiempo, adorándote, ignorada,
tánto tiempo deseando ser tu amada,
si todo esto sentí solo con verte...
¿qué sentiré si un dia puedo tenerte?.
Y así permaneció mi amor, callado,
amándote de lejos, a distancia.
y supe que, por fin, te había encontrado.

PASIÓN


Firme, despacio me llevas, abrazada, suave, a tu cuello, mientras mi ropa cae a nuestro alrededor como hojas secas, junto a tu ropa. En la fría blancura de tu lecho me reclino, te miro y te sonrío. Mis brazos te reclaman, urgentes. Arden nuestros cuerpos y tu sonrisa desmiente, dulce, el brillo de tu mirada, amor contra pasión.
Tu boca cubre mis labios, tu lengua busca mi lengua, ahogando mis suspiros. Se pasean tus besos por mi cuerpo, buscando cada rincón oculto, cada punto de placer. Me estrechas contra tu pecho, tu cuerpo contra el mío, y mis manos acarician tu cabello, tu cuello, tu espalda...mis piernas ciñen tu cintura y mis labios te sonríen. Nuestros cuerpos se hablan sin palabras, nuestra pasión se hace mas profunda, tus labios juegan con mis senos, arrancándome ardientes suspiros.
Tus ojos me miran, apremiantes; los mios te asienten, en silencio, ambos en perfecta complicidad. Tus manos en mis caderas me enlazan con fuerza, y das rienda suelta a tu pasión, mientras mis gemidos se mezclan con tu nombre, mientras tus gemidos se mezclan con el mío...
Mi cuerpo se arquea hacia el tuyo, deseoso, necesitado de tu contacto, de tu pasión, en la cumbre de un fuego que nos quema. Despacio, suave, tus ojos se abren, me miran, me sonríen, se iluminan para mi. Mis brazos se abren para recibirte, tu cabeza se apoya en mi hombro, siento en tu cuello tus besos, suaves, tiernos, sensuales.
Y mientras tu cuerpo se relaja, a mi lado, abrazado a mi, me susurras, mimoso, al oído, como una suave brisa de verano: "Mi dulce niña, mi María..."

HABLAS COMO LA NOCHE


Tu hablas como la noche,
te anuncias como la sed.
Si yo me atrevo
a mirarte y a hablarte
es por tus ojos,
unidos a la suavidad de tu nombre.
Allá lejos, entrelazado
con la lluvia y el viento,
entras en mi memoria,
que siendo como un poema
dispersas armoniosamente
un perfume de sueños
que proyecta tu rostro hermoso.
Tu hablas como la noche,
te anuncias como la sed,
entras en el silencio
y me abandono a él.
Ahora la soledad no esta sola.