viernes, 13 de marzo de 2009

TE SIENTO, TE QUIERO


Sentir: querer sintiendo.

Querer: sentir queriendo.

Alegrias y silencios,

palabras, se las lleva el viento.

Las tuyas hacen de mi ser crédulo,

no me las robo el viento,

estan atadas profundamente

a mi recuerdo.

De contemplarte sin verte,

de oirte sin que hables,

sin olor olerte,

sin tacto tocarte

hay momentos.

No formabas mi pasado,

soy desconocedora de futuros,

sí eres un presente.

Gran camino hay trazado

de pautas, normas y reglas,

tradiciones y costumbres

a la fuerza impuestas.

No quiero caminos trazados,

quiero contigo ser vereda,

ramas y no alameda.

Ser nosotros mismos,

siendo lomas

no ser cordillera,

y en el silencio de las estrellas,

decirte te siento, te quiero,

por que te quiero, te siento.

OLVIDO


La soledad es como el frio del cortante acero
que penetra en el corazon y hiere el alma.
Yo no puedo vivir sola en este mundo artero,
necesito amar para encontrar la calma.
¡Mundo!, mundo ahito de lagunas insondables
donde el ser de cada cosa es un misterio,
y misterio casi todo a nuestro alcance,
como el ave, el pez, el espiritu, el viento...
Tu, Diosa, regidora de destinos,
que conduces las aguas por mil cauces,
no me dejes tan sola en el camino
y ayudame a encontrarle,
que es muy duro quedarse en el camino
sin que de mi se acuerde nadie.
Y si tras de sufrir tanta amargura
hallase el lucero de mi tarde,
no me lo quites, Diosa, por ventura,
que aunque mi amor por el comienza a nacer grande,
dolida estoy, como fragil criatura,
y si abusas del poder, te llamare cobarde.

miércoles, 11 de marzo de 2009

Los tres encuentros.


I

Vino cabalgando en la tormenta, no se dejo ver apenas. Su llegada me lleno de un frio temor. Me habló con voz potente, como el trueno. Tiró de mi mano pero yo me resistí. Solo te pido amor, le dije. Se dio la vuelta y se fue. Yo seguí mi camino.

II

Se presento entre las sombras, al filo de la noche. Me dirigió palabras bellas, grandiosas, pero vacias, huecas y falsas. Yo solo te pido amor, le dije. Intento besarme pero yo me resisti. Se dio la vuelta y se fué. Yo segui mi camino.

III

Llegó como la aurora, con el primer rayo del sol. No me dijo nada, tan solo me sonrió y me miró con sus brillantes ojos. Me tendió su mano, haciendo que mi corazon cantase de jubilo. No dije nada y le segui.